4 jul. 2012

CONTRA LA VANDALIZACIÓN DEL MUSEO ANAHUACALLI

De Inda Sáenz, sobre Los nudos mercadológicos de  Sarah Lucas
Junio 9, 2012. Revista Proceso, N.1858.
Palabra De Lector

Señor director:
Con respecto al artículo de Blanca González publicado en Proceso 1855 bajo el título Los nudos mercadológicos de Sarah Lucas, me parecen preocupantes varias cuestiones. En primer lugar, la ambigüedad de la autora, ya que por un lado califica la obra de la artista británica como “repetitiva, modesta y convencional”, y por otro lado alaba a la galería que la expone: “…la mercancía de la galería Kurimanzuto adquiere una notoria seducción mercadológica” (en el marco del museo).
¿Esta exposición es un evento único? ¿Anuncia otras exposiciones parecidas en este recinto? Por lo pronto, yo no me resigno a solamente atestiguar la vandalización de este museo. Recordé que en una visita anterior al Anahuacalli, mientras la guía advertía al grupo sobre la prohibición de tomar fotos con flash, otro grupo de 10 o más personas entre modelos y camarógrafos disparaban sus cámaras a corta distancia con potentes y continuos flashazos a una modelo que posaba frente a uno de los grandes bocetos de Rivera, en ese momento descolgado de la pared y sobre bastidores en proceso de restauración. Ante mi protesta, acudió a la sala un funcionario del museo que afortunadamente detuvo la filmación, misma que, por lo que observé, tenía fines más comerciales que culturales.
En esta ocasión, las obras diseminadas por todo el museo (hechas con medias de nailon rellenas y retorcidas dentro de excusados sobre adobes) de una artista más que mediocre resultan ser groseros grafitis en tres dimensiones que alteran el sentido y la belleza del espacio. En la sala principal, sus grandes “dibujos” con cigarros estorban la visibilidad de los dibujos de Rivera, así como de la extraordinaria sala. Otra pieza consiste en un busto de Benito Juárez revestido con cigarros.
Si en algunos momentos la iconoclastia puede ser bienvenida, en este caso resulta un guiño que se acomoda bien en el ambiente de post-reformas al artículo 24 constitucional, cuyo propósito es erosionar el estado laico. Podrán aplaudirle sus promotores. Me pregunto si habrá artistas mexicanos acompañados por algún curador estrella con proyección internacional, o tal vez la misma Sarah Lucas que, por ejemplo, pudieran adherir salchichas o camotes poblanos sobre alguna estatua de Winston Churchill en Londres, digo, si de provocación se trata.
Ideado y construido como un todo por Diego Rivera  con  gran  parte de las ganancias de toda su  vida,  lleno  de  sentidos simbólicos y albergue de su espléndida colección de piezas arqueológicas, el Anahuacalli de ninguna manera se ve beneficiado con esta exposición. Evidentemente, con esta estrategia mercadológica la única que gana es la galería Kurimanzuto expandiendo sus terrenos al  hermoso museo que heredó Rivera al pueblo de México.

Atentamente
Inda Sáenz Romero
Pintora y profesora en la Facultad
de Psicología de la UNAM


Respuesta de Blanca González Rosas

Señor director.

El planteamiento del texto al que se refiere la Mtra. Inda Sáenz no es ambiguo. Por el contrario, describe tres circunstancias lamentables relacionadas con la exposición de Sarah Lucas en el Museo Anahuacalli: la pobreza de la obra, el beneficio estético que adquieren las piezas al encontrarse en ese entorno, y el uso mercadológico-artístico que hace la Galería Kurimanzutto de los espacios del museo.
Con base en que el Museo Anahuacalli de la Ciudad de México ha sido beneficiado varias veces con apoyos económicos otorgados por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, el uso del museo se convierte en un tema de interés ciudadano y, por lo mismo, los comentarios de la Mtra. Sáenz merecen ser escuchados.

Atentamente
Blanca González Rosas

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